Resumen sobre Neumonía

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Neumonía imagen tomada de Wikipedia
Infección aguda del parénquima pulmonar que afecta a los espacios alveolares y al tejido intersticial. La neumonía (neumonitis) puede afectar a todo un lóbulo (neumonía lobar), un segmento del mismo (neumonía segmentaria o lobulillar), a los alvéolos contiguos a un bronquio (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). Esta clasificación se suele basar en los hallazgos radiológicos.


Etiología

La causa más frecuente de neumonía en pacientes >30 años son las bacterias, destacando Streptococcus pneumoniae como la más frecuente. Otros patógenos son las bacterias anaerobias, Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae, Chlamydia pneumoniae, C. psittaci, C. trachomatis, Moraxella (Branhamella) catarrhalis, Legionella pneumophila, Klebsiella pneumoniae y otros bacilos gramnegativos. Mycoplasma pneumoniae, un organismo parecido a una bacteria, afecta de forma especialmente frecuente a niños mayores y adultos jóvenes, sobre todo en primavera. Los principales patógenos pulmonares en los lactantes y los niños son los virus: el virus sincitial respiratorio, el virus parainfluenza y los influenza A y B. Estos gérmenes también pueden producir una neumonía en adultos, aunque en adultos sanos sólo son frecuentes las infecciones por influenza A, en menos ocasiones por influenza B y, en muchas menos ocasiones, por virus varicela-zóster. Otros gérmenes implicados son las bacterias superiores como Nocardia y Actinomyces spp.; micobacterias, incluidos Mycobacterium tuberculosis y las cepas atípicas (sobre todo M. kansasii y M. avium-intracellulare); hongos, incluidos Histoplasma capsulatum, Coccidioides immitis, Blastomyces dermatitidis, Cryptococcus neoformans, Aspergillus fumigatus y Pneumocystis carinii; y rickettsias, sobre todo Coxiella burnetii (fiebre Q).

Los mecanismos de diseminación suelen ser la inhalación de gotas lo bastante pequeñas como para alcanzar los alvéolos y la aspiración de secreciones de las vías aéreas altas. Otros mecanismos incluyen la diseminación linfática o hematógena y la extensión directa a partir de una infección contigua. Los factores predisponentes incluyen las infecciones respiratorias altas por virus, el alcoholismo, la institucionalización, el tabaco, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las edades extremas, la debilidad, la inmunosupresión (como en la diabetes mellitus y la insuficiencia renal crónica), la alteración de la conciencia, la disfagia y la exposición a agentes transmisibles.

Cuadro Clínico

Los síntomas típicos incluyen tos, fiebre y producción de esputos, que se suele producir a lo largo de unos días y se acompaña de pleuresía en ocasiones. La exploración física puede detectar taquipnea y signos de consolidación, como estertores con sonidos respiratorios bronquiales. Este síndrome se suele asociar con las infecciones bacterianas, como los producidos por S. pneumoniae y H. influenzae.


Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico se basa en los síntomas característicos combinados con la infiltración en la radiografía.

Un 30 a un 50% de los pacientes no tienen patógenos identificables a pesar de la impresión clínica de neumonía bacteriana. Aunque el método consagrado con los años para detectar los patógenos bacterianos es el cultivo de esputo, estas muestras suelen ser confusas porque la flora orofaríngea normal puede contaminarlas cuando atraviesan las vías respiratorias altas. La muestra más fiable se obtiene en lugares estériles, como la sangre en pacientes con bacteriemia neumónica, o el derrame pleural en los pacientes con empiema. Se necesitan técnicas especiales de cultivo, tinciones especiales, estudios serológicos o biopsias pulmonares para reconocer algunos patógenos, como micobacterias, micoplasmas, bacterias anaerobias, clamidias, virus, hongos, legionella, rickettsias y parásitos.

El tratamiento se basa en el soporte respiratorio, que incluye O2 cuando existe indicación, y en la antibioterapia, que se selecciona en función de los resultados del Gram. Si no se realiza la tinción de Gram o no permite llegar a un diagnóstico, se elige la antibioterapia en función de las probabilidades determinadas por la edad del paciente, la epidemiología, los factores de riesgo del enfermo y la gravedad del proceso.

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