¿Se puede beber alcohol junto con algún medicamento?

0 comentarios

  La vida social forma parte importante de toda persona; precisamente hace unas noches mientras nos divertíamos con algunas amistades en un bar, durante la platica me hicieron recordar una pregunta que ya me habían hecho anteriormente, una duda que seguramente han tenido varias personas, a pesar de haberla contestado varias ocasiones nunca había escrito nada al respecto, la pregunta era algo parecido a ¿Puedo ingerir bebidas alcohólicas mientras estoy tomando medicamentos? ¿Tiene algo de malo eso? ¿Me puede pasar algo? ¿Afecta mi tratamiento?, y sin duda todo mundo sabe las respuestas a esto: No debes ingerir bebidas alcohólicas mientras tomas medicamentos; sí puede ser malo; sí te pudiera pasar algo; sí podría afectar tu tratamiento. El detalle esta en que nadie sabe ¿Por qué?.

   El alcohol que ya es parte de la historia de la humanidad, se ha convertido en la droga social más utilizada y aceptada, disponible para cualquiera; instituciones, la prensa, amigos y hasta la familia conocen sus efectos adversos y las consecuencias de su abuso. A niveles moderados es un excelente ansiolítico, su efecto psicoactivo le permite relajar y desinhibir al individuo, sumergiéndolo en un estado de relajación, euforia y mayor capacidad social. Si se aumenta esta dosis, la pérdida del control es directamente proporcional a la cantidad ingerida, igualmente sucede con la conciencia, si se llegará a niveles tóxicos la afectación del sistema nervioso pudiera ser tal que lo llevaría a la muerte por depresión del centro respiratorio.

   Al ser una droga más, o fármaco tiene que ser metabolizado por nuestro organismo, junto con otro u otros medicamentos que en ese momento hayamos ingerido. Los efectos de esta interacción serán variables en dependencia del tipo de fármaco, la cantidad de alcohol bebida y la exposición a este, es decir, si es un bebedor ocasional o crónico. En aquellos que beben ocasionalmente el alcohol puede inhibir las enzimas hepáticas encargadas de la biotransformación y metabolismo de los fármacos aumentando la concentración de los niveles en sangre, tal es el caso de los psicofármacos, las benzodiacepinas como el diazepam, lorazepam, lormetazepam, bentazepam, flurazepam, flutitrazepam, clonazepam, clorazepato dipotásico (Tranxilium), clordiazepóxido (Librium); otros medicamentos como fenobarbital, fenitoína, clorpromacina, clometiazol y ciclosporina con los mismos resultados. Al elevarse la concentración de estos fármacos en sangre además de prolongarse su actividad, se incrementa la probabilidad de los efectos adversos, que pueden llegar a ser graves. La ingesta de bebidas alcohólicas aunado al consumo de fármacos depresores del sistema nervioso central (SNC) como los antihistamínicos, fármacos ansiolíticos, hipnóticos, opioides, etc. Trae como resultado una disminución en el metabolismo de los mismos aumentando sus concentraciones, se potencia la alteración psicomotora, produciendo una mayor depresión del SNC.

   En aquellas personas que se exponen crónicamente al alcohol, es decir que son bebedores habituales, se produce una inducción de las enzimas hepáticas aumentando la biotransformación de las drogas metabolizándolas rápidamente, disminuyendo su actividad, por ejemplo el paracetamol o acetaminofén, warfarina, antidiabéticos orales y rifampicina. Esto explica porque personas alcohólicas requieren dosis elevadas de ciertos medicamentos para que surtan efecto, excepto en aquellos pacientes que tienen daño hepático como la cirrosis donde disminuye la función del hígado con la consiguiente baja de la biotransformación medicamentosa. Por otro lado el paracetamol o acetaminofén ampliamente usado como analgésico y antipirético no debe usarse si se consume alcohol, ya que este ultimo multiplica su potencial tóxico, pudiendo llegar a producir una hepatitis medicamentosa.

   El empleo de los Antinflamatorios no esteroideos (AINES) disminuye la protección de la mucosa del tuvo digestivo, principalmente del estomago, si se consumen a la par de alcohol, aumenta considerablemente el riesgo de lesiones de la mucosa, produciendo gastritis, duodenitis, yeyunitis, ulceras, y las temibles complicaciones de estas, como la perforaciones.

   Cabe mencionar que si alcohol afecta el metabolismo de ciertos fármacos, también sucede a la inversa. Medicamentos usados frecuentemente como el metronidazol, ketoconazol, clorpropamida, cefalosporinas (cefotetán, cefamadol, cefoperazona) producen este efecto al igual que otros (disulfiram). Al aumentar notablemente la concentración alcohólica en sangre, comienzan a aparecer los síntomas de intoxicación etílica tan conocidos por muchos, como son las nauseas, sudoración, vómitos, enrojecimiento de la cara, produciendo un fenómeno llamado “Antabuse”. Aunque generalmente cuando se consume el alcohol tiempo antes de estos tratamientos no se produce dicho fenómeno.

  Recordemos que existen medicamentos que en su composición contienen alcohol, un ejemplo son los elixires, si se ingieren junto con bebidas etílicas obtendremos un efecto sumatorio, logrando los efectos adversos del alcohol rápidamente.

   Finalmente, estaría bien mencionar un efecto bueno del alcohol en lo que a medicamentos se refiere. Consumirlo en una proporción adecuada, puede mejorar la actividad farmacológica de ciertos principios activos, como los usados para el tratamiento de la hipertensión arterial.

  De todo lo anterior, podemos reflexionar bastante. Sabemos que la industria farmacéutica es muy grande y variada, donde un mismo principio activo puede tener varios nombres. Mucha gente puede estar bajo un tratamiento y tomar la decisión irresponsable de omitir este detalle e ingerir bebidas alcohólicas durante la terapia, sin conocer que puede estarse exponiendo a un gran peligro, pues aunque las interacciones están bien descritas, nadie sabe cual será y que intensidad tendrá en cada persona. Piensa muy bien antes de tomar esta decisión, si no sabes que efecto podrá tener el unir determinado tratamiento con el alcohol, mejor abstente, es mejor prevenir que lamentar. Nuestra recomendación es que ante todo tratamiento farmacológico está suspendida totalmente cualquier tipo de bebida alcohólica sin importar el grado de concentración. Se consciente, espera a terminar la medicación y dejar pasar unos días ya que varios fármacos permanecen en sangre después de suspender su uso, consulta con tu médico sobre este tema. No te expongas.

Deja tu Comentario

Tu opinión es importante, gracias por Comentar.